05/03/2012

Padilla, un ojo, dos cojones.

Raspberry Pi, a 25 dólares, hace furor.

Raspberry Pi, perseguido por fans de la programación y centros educativos

John Hoffman talking about the MWC'2012

Personalizando Google News.

03/03/2012

Sophie of Grouchy, letters on Sympathy

                                                       (by www.dianepublishing.net)

Sophie de Grouchy, marquise de Condorcet, was a woman of the French Enlightenment who was a member of the Girondin revolutionary faction, ran an influential salon, and translated Adam Smith and Thomas Paine. Her “Lettres sur la sympathie” is a work on moral philosophy, a theory of social progress, and a feminist reassessment of liberal philosophy and social contract theory. Editor Brown brings to light an important philosophical text from the end of the 18th cent. which will be valuable to scholars of the French Enlightenment, Adam Smith and the Scottish Enlightenment, women’s studies, and the history of women in philosophy. “Succeeds in restoring Sophie de Grouchy’s text to its rightful place in the history of philosophy and ideas.

Sophie de Grouchy, marquesa de Condorcet, era una mujer de la Ilustración francesa que fue miembro de la facción girondina revolucionaria, animó un salón de influencia, y tradujo a Adam Smith y Thomas Paine. Su "Lettres sur la sympathie" es una obra sobre la filosofía moral, una teoría del progreso social y una reevaluación de la filosofía feminista, liberal y la teoría del contrato social. Editorial Brown trae a la luz un texto filosófico importante desde el final del siglo XVIII, el cual será de gran valor para los estudiosos de la Ilustración francesa, Adam Smith y la Ilustración escocesa, estudios de la mujer, y la historia de la mujer en la filosofía. Triunfa en la restauración de textos de Sophie de Grouchy a su legítimo lugar en la historia de la filosofía y las ideas.

Sophie de Grouchy fue la esposa de Condorcet.

Escohotado, en la II transición española.

27/02/2012

Los miserables, by Victor Hugo

Vi ayer la función de las 17.15h de Los Miserables, deVictor Hugo, que se representa en Madrid en el Teatro Victoria por la compañía cubana de teatro Máscara Laroye, cuyas entradas compramos en Atrápalo.com y que recomiendo vivamente, diría encarecidamente.

No se trata del rutilante musical en cartelera en estos momentos en Barcelona, sino de una producción clásica mucho más modesta, representada en un teatro pequeño y con menos medios. Pero precisamente por ello, por su temática, por la cercanía extrema de los actores - que usaban el pasillo entre las sillas como parte auxiliar de la escena -, por una más que correcta iluminación y música, y sobre todo, por la excelente, excelente calidad de los actores, se consigue un conjunto sobrecogedor.

Durante la obra se me puso un nudo en la garganta que no me abandonaría hasta muchas horas después de concluir. El hecho de ver hoy el desfile chulesco y altanero de Urdangarín en el juzgado de Palma me ha provocado otra vez su aparición, junto con la naúsea. Los ricos y poderosos y el mal entronizado, tornado bien por las leyes dictadas a medida. Los pobres y débiles, con su virtud y bien vigiladas por la policía, siempre presta a levantar acta de miserable en cuanto la extrema necesidad lleven al robo o la prostitución. Ladrón, Jean Valjean, ramera, la madre de Cossette.

Hubo momentos, lo juro, especialmente cuando la obra alcanzó su clímax, entre arengas antiborbónicas y gritos a la revolución, que me hubiera unido a ellos. Tal era la tensión emocional que allí se creó que me ví en el germen de un nuevo motín de Esquilache..

Urdangarines y sus consejos de buffete para buscar real acomodo en unas leyes violadas por sus reales alturas en multitud de ocasiones. El mal transmutado en belleza, virtud y bien de papel couché. Unas leyes que caerían con todo su peso para el ladrón de una barra de pan, para Valjean. El pasaporte a la miseria.

En fin, la entrega total de Valjean por ese resquicio en su desgracia, por esa cosa tan denostada e inútil, el bien, contra el que se inmola para salvar el amor, es el basamento de la obra. El bien como debilidad y sin embargo fuerza moral de los miserables. La verdad como bastón ante la injusticia. Y planeando sobre la obra, la libertad como bandera y patria, acogiendo a las dos anteriores.

Es la gran novela europea, sobre el gran tema europeo. Las consecuencias de la Revolución Francesa, el amargo sabor de algo que se intuye como derrota, de algo que pudo ser y sin embargo no fue. Los miserables están de plena actualidad en Europa: todavía seguimos soportando a los Borbones de turno, a los ujieres de rigor, a los repartidores de doctrina, a los perros de presa de la libertad. El bien, un bien escaso. La justicia, una rareza. La verdad revelada, una singularidad.

26/02/2012

José Luis Manzanares Japón, elogio de la épica.



Entrevista a José Luis Manzanares Japón.

El fin de la crisis, por José Luis Manzanares Japón



El nuevo mundo.

España necesita una gesta como el descubrimento de América para salir del enorme atolladero en el que se encuentra. Necesita descubrir un nuevo mundo totalmente desconocido para ella, una tierra ignota abonada con la libertad política y la defensa de los derechos individuales y colectivos de la sociedad civil. Necesita salir de la confusión histórica que se deriva de una Revolución Francesa fracasada y superar los miedos atávicos, telúricos que provienen de una guerra civil donde nos enfrentamos a nosotros mismos para beneficio de los de siempre. ¿Sabían que Alfonso XIII pagó una suma desorbitante de dinero a Mussolini para que apoyara el Levantamiento y recuperar el, SU, trono?.

 La sociedad civil, el pueblo, nunca ha importado demasiado a la clase dirigente, que ha ido heredando el poder por gracia dinástica o gracias al aparato estatal que cobija en su negra covacha a los partidos,sindicatos,patronales y grandes empresas (algunas privatizadas pero con monopolio absoluto de facto) larvarios y parasitarios de la decadencia española.

Llega el oro de Nuestra Señora de las Mercedes a España, después de más de doscientos años, con las cuquerías peruanas que iban a ser para Napoleón, para pagar nuestra neutralidad y pagar sus guerras europeas. Sólo cuatros años después, el terminador de la Revolución Francesa entraría en España para acabar con el régimen maloliente que hacía de vientre ante el corso de oriente. Como siempre, la clase dirigente huyó despavorida mientras una parte de la clase intelectual veía en el poder francés la solución a los problemas endémicos de España (y no les faltaba gran parte de razón).

Sin embargo, tuvo que ser el pueblo llano el que recogiera la bandera de la soberanía nacional, y creyente en unos dioses benevolentes, los dioses de sus ancestros, los que habían representado durante siglos su tierra, su trabajo en ella, su lengua, su historia (sus antepasados), derramara su sangre..para volver a dar la divinidad civil a un rey felón.

España necesita volver a 1812, a Cádiz, para terminar la tarea que empezó, echarse al mar fenicio de la bahía gaditana y descubrir, echando por la borda un régimen corrupto, la libertad política que no ha conocido jamás.