10 jul 2008

La brecha política


Al Japón de los años 50 llegó W. Edwards Deming con la tarea de ayudar en el censo. Sin embargo, su labor más relevante fue poner en práctica sus teorías sobre calidad en los procesos que, basados en las teorías de Walter Shewhart, fueron ninguneados en los Estados Unidos. Un pueblo vencido como el japonés, pero lleno de dignidad y superación, elevó sus discursos a texto sagrado y al autor a “Padre de la Tercera Revolución Industrial”.

Las reglas del control estadístico de los procesos de Deming germinaron sobre la base de la filosofía kaizen, que postula que siempre es posible mejorar las cosas, y así, en las ruinas confluyeron lo mejor de Occidente – venido a lomos de un rebelde forjado en un orígen humilde – con lo mejor de Oriente, convirtiendo a Japón en potencia mundial.

Los postulados de Deming y su calidad total, se pueden resumir en apostar por la mejora continua de productos y servicios, la utilización de una cooperación ganar/ganar donde todo el mundo sale favorecido, la eliminación del miedo para generar confianza, supresión de frases vacías y eslóganes huecos, la supresión de barreras entre departamentos, la apuesta por programas vigorosos de educación y la implicación de todos en el proceso de transformación. La aplicación de estas premisas a nuestra democracia arroja un resultado desolador de ineficacia donde se destruye en el proceso de medición el propio concepto democrático.
Hoy el campo desolado es África, golpeada por las bombas atómicas del hambre y la enfermedad. Entre sus escasas pertenencias cuentan los africanos, como los japoneses, con el afán de superación. Sin embargo esta vez no confluyen en las playas europeas lo mejor de dos mundos. El mundo del Norte vive en el engaño y la corrupción política, lo que permite que la brecha económica entre Europa y África – la mayor del mundo – sea órdenes de magnitud superior a la brecha política, dando aparente normalidad a una situación que va desde Sudáfrica hasta Islandia, ahogando niños, mujeres y hombres en agua y sistemas políticos.

No hay comentarios: