31 dic 2025

Milan Kundera. La insoportable levedad del ser.


Leo La insoportable levedad del ser y salgo fortalecido por la resistencia de la condición humana, por la certidumbre de que algunos hombres (y mujeres) serán heróicos en momentos de incertidumbre, como lo fue Milan Kundera. El heroismo de ser uno mismo, de buscar el espacio vital en eso que llaman cultura y que las ideologías buscan arrasar para hacer esclavos a los hombres (y mujeres). Milan despliega en la novela (va a ver que leer sin remedio y con fruición su Teoría de la Novela) las artes que permiten al hombre (y la mujer) encontrar su centro y sentido: el sexo, la vocación, el sexo, el arte y el sexo.
Es una novela total que lo toca todo, desde el arte como herramienta punzante para romper el velo con lo que la cultura imperante quiero ocultar el lado "feo" de la vida (la mierda), el sexo épico para encontrar en una miriada de mujeres un collague que consiga representar lo original del ser humano, y no simples copias vomitadas de los sistemas educativos, la política, como una gran engañifa al servicio del totalitarismo, sea la política la que sea y la religión como una vía para llegar a lo primordial de la condición humana, esto es al Génesis, donde el hombre (y la mujer) no se avergonzaban de la mierda y ni del sexo.
Milan usa toda una galería de personajes (Tomás, Sabina, Teresa, Franz y el hijo Simón), aparte de un ejército de personajes secundarios para explorar los límites de la humnanidad, como quién envía unas sondas a los confines del Universo con la intención de recibir información valiosísima de lo ahí más allá. Es el poder de la novela: poder experimentar muchas vidas, las vidas no substanciadas en la vida de cada hombre (y mujer), ya que sólo se puede vivir una vez y uno no puede saber si hubiera pasado si. Estos personajes son como los experimentos mentales de la Física de Einstein: Kundera los sube en trenes y ascensores, en traiciones y sexo desaforado para ver los resultados, para ver si el alma emerge a través del cuerpo o bien el alma se detrae dentro de la carnalidad.
Es una novela fascinante desde muchos puntos de vida: exégesis religiosa, innovación literaria (el autor es también protagonista en la propia novela e interpreta al lector, haciendo a veces de mediador explícitamente). No se habla apenas de política y apenas de religión y apenas se habla de cutltura,, pero si mucho del hombre (y la mujer). Pero si mucho de su cuerpo, su sexualidad y por tanto de su alma. Es como si la política y todo lo político aplastara al alma o bien la cultura y la religión la liberase completamente del cuerpo. Pareciera si Milan fuese un trasgo dionísico que presente fundir el alma y el cuerpo y abrir un espacio de libertad para el hombre (y la mujer). Inaúdito.
En la entrevista con Soler Serrano, Kundera intenta zafarse continuamente de las preguntas excesivamente "políticas" que le arroja el entrevistador, impresionado por la contundencia de la Primavera de Praga, o mejor dicho, de la aparición de los tanques rusos. Pero Kundera quiere hablar del hombre (y la mujer), y de la Literatura y no de Literatura comprometida. Y no quiere hablar de poesía, ya que en ella habitan dice "el cielo y el infierno" y apostilla que en el totalitarismo comunista era muy poético y las gentes estaban imbuidas de un gran entusiasmo, como ocurrió en la Alemania nazi.

No hay comentarios: