23 mar 2013
19 mar 2013
9 mar 2013
16 feb 2013
La catarsis.
Escribo desde un hotel destartalado no muy alejado de la orilla de la madre Ganga, el río Ganges. Aquí todo estalla en esta locura que es el Kumbh Mela, la mayor peregrinación del mundo. Y ahora que me rodea la catarsis, el ritual de renovación, de vida y muerte, me acuerdo de España, de ese corral cuartelario dirigido por una mafia hermafrodita, albina, decadente y endogámica.
El régimen acelera su desintegración, sacando a relucir sus centenares de corrupciones, su alma podrida hasta el tuétano. El caso de espionaje en Cataluña del PSC a políticos, empresarios, periodistas, futbolistas del Club, es un escándalo mayúsculo, pero que palidece ante la conducta aberrante de Alicia Sánchez Camacho y aledaños ante las revelaciones de la exnovia de Pujol Jr. No sólo no denunció el caso y ayudó a esta mujer, que no tiene el alma impoluta, por otra parte, sino que se lo calló y presumiblemente utilizó esta información para tener ventaja política ante CiU, esa cueva infinita de inútiles expertos en el latronicio en dos idiomas.
En el restaurante La Camarga se ha grabado a todo el mundo, y no sólo en él, sino que se habla de otro establecimiento, y no tiene por qué pertenecer a la hosteleria. La omertà se quebranta ante la escasez de pecunio con la que callar inútiles bocas y vestir petardos cuerpos. Los que se quedaron y se quedan fuera cada día de la ubre que hace agonizar a la sociedad civil española, denuncian y gritan como chiquitos destetados, aparecen en las cabeceras de los diarios como pollos sin cabeza disparando sus quebrantos de nuevos ricos a un universo que no los entiende y que no entienden: la vida fuera de la casta. Urgandarín afirma que contribuyó a consolidar el golf y la vela en las Isles Balears. Está demostrado, existen los universos paralelos, por donde circulan unidireccionalmente gusanos en sus tubos. Sábato.
Me estoy embaulando El Dios de cada uno y El sueño de Shitala, que junto con la visión de lo que acontece en este río sagrado me han hecho doctorarme en diseño de catarsis. Ahí va mi propuesta para las españas.La spanish kátharsis.
Un peregrinación centrífuga sobre Madrid, que al grito de Desperta ferro! acuda a la Carrera de los Jerónimos para tomar lo que legítimamente le pertenece: a Daoiz y Velarde, los leones del Congreso, el cojonudo y el descojonao. Subidos en parihuelas o arrastrados a la egipcia manera, llevarlos al alto horno más cercano para que recuperen su forma original: piezas de artillería de la guerra contra el francés.
Niños, ancianos, hombres, mujeres, con cucharitas, cacerolas o cualquier elemento metálico o con sus propias manos, reducen a polvo los cascotes. La música sigue sonando.
Finalmente, embadurnados con la ceniza, con los restos del Régimen, blancos, representando que estábamos muertos sin saberlo, muertos en vida, con sangre de horchata, la muchedumbre se dirige en sagrada peregrinación a las arterias de nuestros páramos: el Ebro, el Duero, el Tajo, el Guadiana, el Guadalquivir, el Júcar, el Segura, el Miño, el Eo, el Ribadeo, el Llobregat. Purificación y nacimiento a una nueva vida. Bautismo en la religión de la libertad.
El agua se lleva lo viejo y los cadáveres del Régimen.
El régimen acelera su desintegración, sacando a relucir sus centenares de corrupciones, su alma podrida hasta el tuétano. El caso de espionaje en Cataluña del PSC a políticos, empresarios, periodistas, futbolistas del Club, es un escándalo mayúsculo, pero que palidece ante la conducta aberrante de Alicia Sánchez Camacho y aledaños ante las revelaciones de la exnovia de Pujol Jr. No sólo no denunció el caso y ayudó a esta mujer, que no tiene el alma impoluta, por otra parte, sino que se lo calló y presumiblemente utilizó esta información para tener ventaja política ante CiU, esa cueva infinita de inútiles expertos en el latronicio en dos idiomas.
En el restaurante La Camarga se ha grabado a todo el mundo, y no sólo en él, sino que se habla de otro establecimiento, y no tiene por qué pertenecer a la hosteleria. La omertà se quebranta ante la escasez de pecunio con la que callar inútiles bocas y vestir petardos cuerpos. Los que se quedaron y se quedan fuera cada día de la ubre que hace agonizar a la sociedad civil española, denuncian y gritan como chiquitos destetados, aparecen en las cabeceras de los diarios como pollos sin cabeza disparando sus quebrantos de nuevos ricos a un universo que no los entiende y que no entienden: la vida fuera de la casta. Urgandarín afirma que contribuyó a consolidar el golf y la vela en las Isles Balears. Está demostrado, existen los universos paralelos, por donde circulan unidireccionalmente gusanos en sus tubos. Sábato.
Me estoy embaulando El Dios de cada uno y El sueño de Shitala, que junto con la visión de lo que acontece en este río sagrado me han hecho doctorarme en diseño de catarsis. Ahí va mi propuesta para las españas.La spanish kátharsis.
Un peregrinación centrífuga sobre Madrid, que al grito de Desperta ferro! acuda a la Carrera de los Jerónimos para tomar lo que legítimamente le pertenece: a Daoiz y Velarde, los leones del Congreso, el cojonudo y el descojonao. Subidos en parihuelas o arrastrados a la egipcia manera, llevarlos al alto horno más cercano para que recuperen su forma original: piezas de artillería de la guerra contra el francés.
Mientras se da forma a los cañones, dos, la muchedumbre grita !Mueran las caenas!, para cerrar un ciclo nefasto que empezó hace dos siglos y que nos ha tenido regodeándonos en la confusión. En paralelo, la delegación guanche se trae otro objeto sagrado de la cosa hispana, el cañón tigre -que permanece dispuesto para disparar - porque va a tener que blandirte otra vez contra los piratas.
Forjada la artillería, embridado el Tigre, se sitúa a Daoiz y Velarde - héroes nuestros y no porteros de la casta - frente a los lupanares de los partidos del Régimen y al Tigre frente al Congreso. Empieza el fuego.
Cada cinco minutos un cañonazo, disparado por una persona diferente, en un ciclo sin pausa hasta que no quede piedra sobre piedra. Mientras, bailes, música y vino español. Tapeo variado.
Niños, ancianos, hombres, mujeres, con cucharitas, cacerolas o cualquier elemento metálico o con sus propias manos, reducen a polvo los cascotes. La música sigue sonando. Finalmente, embadurnados con la ceniza, con los restos del Régimen, blancos, representando que estábamos muertos sin saberlo, muertos en vida, con sangre de horchata, la muchedumbre se dirige en sagrada peregrinación a las arterias de nuestros páramos: el Ebro, el Duero, el Tajo, el Guadiana, el Guadalquivir, el Júcar, el Segura, el Miño, el Eo, el Ribadeo, el Llobregat. Purificación y nacimiento a una nueva vida. Bautismo en la religión de la libertad.
El agua se lleva lo viejo y los cadáveres del Régimen.
26 ene 2013
La verdad desencadenada.
La verdad cae como una plaga sobre este régimen de mentira. La verdad socava y corroe sus cimientos, sus pilares, sus más recónditos y escondidos sanctas sanctorums donde la mentira fornica con ella misma, o con otra, para generar objetos, informes, instituciones. La producción de hechos consumados y cosas no lava el pecado original, el único pecado original, que es la mentira.
La producción frenética de videoclips e informes sobre países africanos de Amy Martin no esconde su indigencia intelectual, su cutre concepción de la libertad subvencionada por Alemania. Amy Martin es una sacerdotisa destacada de este régimen que se derrumba, de esta ibérica religión monoteista que ha creído básicamente en la subvención europea y en el redomado embuste. Es la libertad sin responsabilidad, es una vida adulta con los mimbres de la infancia, una vida bajo la tutela, efectiva, de los herederos desnortados y lerdos de Tito Paco, saqueadores y expoliadores de la res publica, pederastras en realidad de la bisoñez española, que no ha conocido nunca la libertad política, que no ha cortado nunca, la primera cabesa (el autor usa el andaluz).
La impunidad rampante de la que han disfrutado y disfrutan, mientras no se demuestre lo contrario, los jerarcas, gerifaltes de la cosa Nóostra, o suya, alcanza en personajes como Amy Martin o El duque EmPalmado su expresión máxima, su grado summum, su más alta pureza en la naturaleza del régimen. El duque EmPalmado, este personaje bonachón que aliñaba las almejas en las peluquerias y establecimientos dentales patrios con su aureola de yerno perfecto, tenía planes de saquear y pasarse por la piedra a empresas (púbicas o semipúbicas), ayuntamientos, corporasiones (el autor vuelve a usar la lengua vernácula andaluza) y pymes varias en un número de 100 en 100, con esa efectividad navarra que caracteriza a esos empresarios en un mercado de libre competencia siempre en busca de la excelencia,todo rodeado de colores pastel.
La mentira requiere energía o mucho dinero para su mantenimiento, para su supervivencia virtual en el aire. Las fuentes que la pueden nutrir son casi infinitas, pero aún así, en una crisis sin predecentes como la actual, su número está tendiendo a cero, dejando al aire la idiocia y/o la maldad de nuestros dirigentes. El caso Bárcenas, el caso Amy-Mulas, el caso de los Pujols, el caso Pallerols, el alegre discurrir del señor Durán i Lleida, el Rey y Corinna, la fundación Ideas para el progreso del saqueo, el duque EmPalmado, todos excrecencias y secretaciones de este régimen cuasifascista que emerge como un elefante boswuano, lerdo, lanceado y tiroteado, de ese engrudo revenido que es la Constitucion del 78.
Los adláteres del régimen ya están previniendo a los televidentes que "hay gente que quiere superar el régimen democrático que los españoles nos dimos en el 78". Son los fanáticos de la cosa, los que no tienen oficio ni beneficio más allá de lamebotas de caudillos y caciques. Los más inteligentes o listos, sin embargo, llevan tiempo abandonando el barco podrido de esta monarquía, abandonándolo a pie, como Esperanza Aguirre, o a caballo y con peluca, como José Bono, que quizás aspire a volver como José Bonaparte.
Sólo espero que la verdad política, o sea, la sociedad civil desencadenada y desencantada con este bodrio político, liberada ya de la pesada carga de la mentira subvencionada, devore lo que queda del régimen y emerja una república democrática, fiel reflejo de sí misma, dejando atrás, para siempre, estas décadas de tinieblas. Yo no he conocido otra cosa que este régimen y su modelo social y moral, pero he dislumbrado algo observando como la luz, la verdad y la vida, se comban cerca del horizonte, bajo el peso de la mentira, la cobardía y la servidumbre voluntaria.
La producción frenética de videoclips e informes sobre países africanos de Amy Martin no esconde su indigencia intelectual, su cutre concepción de la libertad subvencionada por Alemania. Amy Martin es una sacerdotisa destacada de este régimen que se derrumba, de esta ibérica religión monoteista que ha creído básicamente en la subvención europea y en el redomado embuste. Es la libertad sin responsabilidad, es una vida adulta con los mimbres de la infancia, una vida bajo la tutela, efectiva, de los herederos desnortados y lerdos de Tito Paco, saqueadores y expoliadores de la res publica, pederastras en realidad de la bisoñez española, que no ha conocido nunca la libertad política, que no ha cortado nunca, la primera cabesa (el autor usa el andaluz).
La impunidad rampante de la que han disfrutado y disfrutan, mientras no se demuestre lo contrario, los jerarcas, gerifaltes de la cosa Nóostra, o suya, alcanza en personajes como Amy Martin o El duque EmPalmado su expresión máxima, su grado summum, su más alta pureza en la naturaleza del régimen. El duque EmPalmado, este personaje bonachón que aliñaba las almejas en las peluquerias y establecimientos dentales patrios con su aureola de yerno perfecto, tenía planes de saquear y pasarse por la piedra a empresas (púbicas o semipúbicas), ayuntamientos, corporasiones (el autor vuelve a usar la lengua vernácula andaluza) y pymes varias en un número de 100 en 100, con esa efectividad navarra que caracteriza a esos empresarios en un mercado de libre competencia siempre en busca de la excelencia,todo rodeado de colores pastel.
La mentira requiere energía o mucho dinero para su mantenimiento, para su supervivencia virtual en el aire. Las fuentes que la pueden nutrir son casi infinitas, pero aún así, en una crisis sin predecentes como la actual, su número está tendiendo a cero, dejando al aire la idiocia y/o la maldad de nuestros dirigentes. El caso Bárcenas, el caso Amy-Mulas, el caso de los Pujols, el caso Pallerols, el alegre discurrir del señor Durán i Lleida, el Rey y Corinna, la fundación Ideas para el progreso del saqueo, el duque EmPalmado, todos excrecencias y secretaciones de este régimen cuasifascista que emerge como un elefante boswuano, lerdo, lanceado y tiroteado, de ese engrudo revenido que es la Constitucion del 78.
Los adláteres del régimen ya están previniendo a los televidentes que "hay gente que quiere superar el régimen democrático que los españoles nos dimos en el 78". Son los fanáticos de la cosa, los que no tienen oficio ni beneficio más allá de lamebotas de caudillos y caciques. Los más inteligentes o listos, sin embargo, llevan tiempo abandonando el barco podrido de esta monarquía, abandonándolo a pie, como Esperanza Aguirre, o a caballo y con peluca, como José Bono, que quizás aspire a volver como José Bonaparte.
Sólo espero que la verdad política, o sea, la sociedad civil desencadenada y desencantada con este bodrio político, liberada ya de la pesada carga de la mentira subvencionada, devore lo que queda del régimen y emerja una república democrática, fiel reflejo de sí misma, dejando atrás, para siempre, estas décadas de tinieblas. Yo no he conocido otra cosa que este régimen y su modelo social y moral, pero he dislumbrado algo observando como la luz, la verdad y la vida, se comban cerca del horizonte, bajo el peso de la mentira, la cobardía y la servidumbre voluntaria.
19 ene 2013
Por Cartagena!
Asistimos a la autofagocitación del régimen cleptocrático que ya no tiene base bovina, caprina u ovina para nutrir su superestructura de paniaguados. La bases corralinas se han revelado y las ganaderías están tirando al monte de manera masiva, en un despertar histórico, en un amanecer sin igual jalonado de grandes campanadas que tañen con fuerza con el badajo de la corrupción.
Desperta ferro!. Despierta sociedad civil y estudia los periódicos y graba en tus redes neuronales la abisal corrupción que provocaba, en tantos, la extrañeza de los comportamientos y la moral en la época de las vacas gordas. Esas formaciones extrañas en la superficie del agua, esos derechos de pernada, esa cobardía inoculada e inyectada en vena y cerebelo, venía de ahí, de la gran caradura de una panda relativamente reducida que han secuestadro al país durante más de treinta años. Todo es mentira. Mentira la democracia, mentira la justicia, mentira la libertad, mentira la libertad de mercado. Sólo los pecios horteras de una dictadura y el miedo a la libertad, o su desconocimiento, de gran parte de la sociedad civil.
"Ahora cree que la libertad es algo que soñó algún día", dice Anthony Hokpins en esa fantástica película que es Instinto. Hasta ahora hemos creído que la libertad era esto, que la democracia era esto, que la economía era esto. La mafia, el padrinazgo, el hombre y mujer sin substancia, con un cerebro común, implantado por los grandes medios de comunicación. El corrá.
Antes de irse, la clase dirigente de esta cleptocracia, aparte de quitar educación y sanidad, son capaces de trocear España y vendarla desguazada al mejor postor: Islas vírgenes, Islas del canal, Panamá, Delaware, Suiza. No se van a ir por su propio pie.
¿Qué va a pasar?. La degeneración se va a acelerar y los casos de corrupción que vean la luz se van a multiplicar. Los desposeidos de su canonjía y abrevadero años atrás, las mujeres/hombres despechados, los rencorosos y envidiosos de toda laya, van a prestar ahora un gran servicio al bien común, como ya han empezado a hacer: tirarán de una manta que es cada vez más estrecha. La indignación social crecerá y crecerá y las protestas arreciarán.
¿Se dará por aludida la clase política ante el caracter creciente de las protestas?. ¿Planteará las reformas necesarias en la Constitución, en la ley electoral?. Creo que no, ya han cedido todo lo que el sistema de castas dominantes puede permitirse.
Pues si siguen en esa linea, en este pais puede ocurrir lo impensable, lo imposible. Pienso en la Revolucion de los claveles portuguesa, pienso en la V Republica Francesa, pienso en que pueden salir todos por Cartagena.
Angola y Mozambique somos ahora la sociedad civil en su conjunto, colonizada por el regimen postfranquista. Que la Primavera traiga claveles.
8 ene 2013
Las pequeñas grandes cosas, by Tom Peters
Las pequeñas grandes cosas - 163 trucos para conseguir la excelencia, trata de pequeños procesos y actitudes para mejorar en nuestro desempeño profesional, en las tareas ejecutivas y en el desarrollo de la innovación y desarrollo.
Es uno de los mejores libros de empresa que he leído últimamente. Me leí hace tiempo otro libro de este ingeniero alemán, reconvertido en coach empresarial, sobre el tema de la marca personal, excelente también, pero este libro tiene una carga de profundidad mayor que supera la esfera de lo laboral y que lo impregna todo. Es un libro de empresa pero es un libro vital, y es bueno que sea así, pues descubre las vías para llevar una vida armoniosa que compagine lo laboral y lo vital.
El entusiasmo y la pasión es el motor de este libro. Hacer aquí un resumen de este denso libro, cuyos mimbres son paradójicamente topics nada pequeños ni baladíes, es una tarea ímproba. Simplemente lo recomiendo vivamente: es un libro de transpira autenticidad y eso se nota enseguida, como a las personas.
Tom Peters habla de excelencia, palabra que se repite como un mantra a lo largo de todo el libro. Lo repite machaconamente, en letras y fuentes de diversos tamaños. La noción de excelencia lleva años presidiendo multitud de programas de Máster de Escuela de Negocio, pero yo iría más lejos. La excelencia es equivalente a la Verdad, esa verdad que lleva a la libertad. Es una verdad que busca el crecimiento profesional y personal de los subordinados, que promueve en entusiasmo en ellos, una verdad que se intenta transmitir para sacar lo mejor de cada uno.
La verdad y la libertad. Sin dobleces ni ambages. También el trabajo como algo sagrado, como el ámbito donde uno da todo lo que lleva dentro, para su propio crecimiento y el de los demás, el emplazamiento donde la persona alcanza su máximo potencial. Es aquí donde van a converger los diversos modos de entender al hombre, las religiones, pienso yo, de todas las partes del mundo, lo verdaderamente significativo de esta cacareada globalización financiero, tecnológica, económica y política. Se va a volver a creer en la potencia del hombre, no pudiendo engañarlo ya, con emisiones o púlpitos hertzianos de una sola dirección. El hombre puede ser, por naturaleza y potencial, excelente, esto es, verdadero y libre. Quizás en otros tiempos y con otros ritos de iniciación a la edad adulta, esto fuera evidente. Ahora, en las sociedades modernas, postheróicas, es harto complicado, porque la meta propuesta, las sagradas palabras, están vacías de contenido. Lo que parece oro, no vale nada. Descubrirlo es el horror vacui. Primero, hay que rescatar el premio, después, una vez colocado y engalanado, alcanzarlo. PD. Bueno, ha habido gente que sí ha hecho un resumen del libro: book's review.
Es uno de los mejores libros de empresa que he leído últimamente. Me leí hace tiempo otro libro de este ingeniero alemán, reconvertido en coach empresarial, sobre el tema de la marca personal, excelente también, pero este libro tiene una carga de profundidad mayor que supera la esfera de lo laboral y que lo impregna todo. Es un libro de empresa pero es un libro vital, y es bueno que sea así, pues descubre las vías para llevar una vida armoniosa que compagine lo laboral y lo vital.
El entusiasmo y la pasión es el motor de este libro. Hacer aquí un resumen de este denso libro, cuyos mimbres son paradójicamente topics nada pequeños ni baladíes, es una tarea ímproba. Simplemente lo recomiendo vivamente: es un libro de transpira autenticidad y eso se nota enseguida, como a las personas.
Tom Peters habla de excelencia, palabra que se repite como un mantra a lo largo de todo el libro. Lo repite machaconamente, en letras y fuentes de diversos tamaños. La noción de excelencia lleva años presidiendo multitud de programas de Máster de Escuela de Negocio, pero yo iría más lejos. La excelencia es equivalente a la Verdad, esa verdad que lleva a la libertad. Es una verdad que busca el crecimiento profesional y personal de los subordinados, que promueve en entusiasmo en ellos, una verdad que se intenta transmitir para sacar lo mejor de cada uno.
La verdad y la libertad. Sin dobleces ni ambages. También el trabajo como algo sagrado, como el ámbito donde uno da todo lo que lleva dentro, para su propio crecimiento y el de los demás, el emplazamiento donde la persona alcanza su máximo potencial. Es aquí donde van a converger los diversos modos de entender al hombre, las religiones, pienso yo, de todas las partes del mundo, lo verdaderamente significativo de esta cacareada globalización financiero, tecnológica, económica y política. Se va a volver a creer en la potencia del hombre, no pudiendo engañarlo ya, con emisiones o púlpitos hertzianos de una sola dirección. El hombre puede ser, por naturaleza y potencial, excelente, esto es, verdadero y libre. Quizás en otros tiempos y con otros ritos de iniciación a la edad adulta, esto fuera evidente. Ahora, en las sociedades modernas, postheróicas, es harto complicado, porque la meta propuesta, las sagradas palabras, están vacías de contenido. Lo que parece oro, no vale nada. Descubrirlo es el horror vacui. Primero, hay que rescatar el premio, después, una vez colocado y engalanado, alcanzarlo. PD. Bueno, ha habido gente que sí ha hecho un resumen del libro: book's review.
El partido X.
El Régimen postfranquista y su bipartidismo se desangra por todos lados, pero este berraco, este leviatán cuasifascista, se revolverá y se llevará por delante lo que haga falta antes de abandonar el poder y de admitir la ficción que le ha permitido mantenerse en el poder durante más de 30 años.
Muere lentamente la moral y la mentira, señoras que han presidido esta oscura Edad Media por la que ha transitado España, que creyéndose en el Jardín de las Hespérides, estaba alojada en el estorcolero de una cuadra, caliente si, pero de mierda y de una cobardía infinitas.
Hay que seguir lanceando a la bestia, que tiene infinitos recursos, propios y extranjeros, antes de darle el descabello. La gente está saliendo a borbotones de la caverna platónica y está gritando verdad y libertad. Pero los zombies, los muertos en vida, los alfareros de la ilusión, serán capaces de todo, inmolarse en la entrada si es preciso, para que corra la voz y llegue el aire fresco al caldeado ambiente postfranquista de su interior.
Memorable, admirable, rayando las más altas cotas del cinismo, la entrevista perpetrada a los televidentes y regalada a José Bono un día de estos en La Noria. Yo soy ví un instante de la misma: aparecía un rótulo con uno de sus aforismos: "José Bono afirma que los partidos políticos tienen demasiado poder". Con eso me bastó para ponerle el epitafio al pasteleo italo-meridional. Si este sabueso de la falsa político, si este aventador de aromas poderosos, de efluvios de poder, ha afirmado esto, es que el cambio está en marcha, y no es pequeño, comparable quizás al paso de la braga de cuello vuelto al tanguita ahhh, que se nos otorgó, por gracia borbónica, en la falsa transición. Otro día hablaré de otro mito de nuestra sociedad enferma: la liberación sexual de la mujer de aquellos tiempos, catalizador y banderín de ensanche tetocarretero de la falsa transición.
Tenemos tetas y tanga. Ahora queremos verdad y libertad!
31 dic 2012
2012: El año del fin del mundo.
El mundo tal y como lo conocíamos muere con el 2012, tal como lo vaticinaran los sangrientos mayas, que eran tontos hasta las tres y después todo el día. La corrección política bla bla bla pero se desvanecieron de la historia por guerras internas y por una sequía pertinaz, a la que no sobrevivieron porque no tenían el más mínimo control del ciclo del agua.
Escrutaron en los astros la decadencia occidental, galopada a lomos de ganapanes y galopines incrustados en el sistema político, pero no pudieron controlar el aguita, más allá de "cuando llovía" y algún que otro aljibe. Que os folle un pez, mayas de los cojones!.
A lo que íbamos, si se observa bien la tendencia económica del sistema-mundo (delay: 3s para pensar, como ING, oh, qué generosidad y benevolencia), se está produciendo en éste una convergencia singular. El pensamiento ordoliberal de los actuales dirigentes alemanes, con Angelita a la cabesa, se parece en sus fundamentos a la praxis económica del PCCh. Ese eje renano-mandarín en lo teórico, está enfrentado con el capitalismo americano más desencadenado, próximo al anarcocapitalismo explícito o implícito, llenando Congreso y Senados de cabezas parlantes o pollos sin cabeza.
El estado está amenazado en todo el mundo por las fuerzas de la corrupción, esto es, la conjura de los necios global, el pelotón de los torpes mundiá, la tropelía trapense y tropil de los cretinos, que pretenden incrustarse en el Estado para escacharrar el motor de la machine. El Estado es necesario y debe ser el sancta sanctorum del sistema, pero cuando se ha corrompido, que ocurre con facilidad, debido al tropel de incompetentes y petardas de pelpudo que pretenden tumbarse y tirarse a la Bartola (una auténtica zorra), hay que fugimar sótanos y cuarteles de la estatal cosa.
Un estado fuerte para poder hacerse débil. Un actuar sin acción. Un liderazgo último, dejando a las fuerzas del mercado el dinamismo, dentro del marco, legal y leve, marcado por el Estado.
Estamos en plena pugna de estos dos capitalismos: el americano y el chino-alemán, y no están ganando los americanos precisamente. España y su casta pastoril no se entera de la misa la mitad, aturdidos aún algunos con la caída del muro de Berlín. España está a por uvas, como en esta noche hortera de mercaderes y de tangas rojos. España está por los cerros de Úbeda, dirigida por unos políticos capaces de destripar unidades territoriales con tal de exprimir de manera estructural a las masas de nuevas formas innovadoras y creativas (innovaciò).
Este año 2012 en el que la burra se ha quedado en los huesos, los españoles deberían grabar a fuego en sus cerebros la osamenta de la furcia de la corrupciò que nos ha asolado y engañado tanto tiempo. Somos colonia de Catalunya y de su clase dirigente, dueña y señora de las autopistas de los tráficos de influencia y de la corrutio (José Blanco dixit) a nivel estatal (Estado opresorrrrr español). El actual estado español se desmorona, se descoyunta, se cae de viejo y de sequedad vaginal, porque las actuales circunstancias mundiales impiden seguir engañando a Europa y a los españoles de a pie. El capitalismo de estado español, toda la economía al servicio de una casta mafiosa y amigos, un reducto de imbecilidad e ineficiencia encima de la África de Mohamed VI y de Gadafi (lean vuesas mercedes cómo gobernaba Libia con la punta de la polla, literalmente) que la historia y las parturientas chinas barrerá.
Mueran pues los capitalismos ineficientes, una vez derrotado el comunismo criminá. Mueran los regímenes mafiosos usurpadores de palabras.Vivan pues el capitalismo del Rhin y el chino mandarín!. Atisbo ya las estribaciones de una época dorada de progreso y bienestar una vez pasados estos momentos de agonía americana y de regímenes mafiosos satélites, dirigidos por castas mafiosas-criminales, como la de Gadafi o Juan Carlos One.
27 dic 2012
Cuento de Navidad
Caía la noxe del 22 del presente en Alcalá de Henares y los petardos y vahos alcohólicos se mezclaban con la bruma plomiza que envolvía a la aldea cervantina. Los borrachos y agraciados querían conjurar a la Luna, como desde siempre, para intentar detener el día y que la cornucopia se quedara, oh Diosa de la Fortuna, eternamente en tierras alcalaínas, putas y finas.
Gritos telúricos se elevaban ritmicamente desde El Chorrillo y aledaños y nos recordaban a todos los paganos que estábamos, aún, en el seno de la santa misa akelarre. !Con qué ruido y furia se acometieron los fornicios esa noche! !Gargantas secas y piernas temblorosas!, !Dios Pan, bendito tú seas que vienes quemando la brisa y disolviéndolo todo!.
El cisne negro. Gritos y gritos. Gritos puramente animales. Hombres y mujeres. Qué coyuntas!, qué fornicios!.
Días antes acudimos a Madrit a la Calle del Carmen, a la capilla pagana de Doña Manolita, diosa de la chusma atribulada, esperanza blanca del pueblo doliente, anhelo y requiebro de la sociedad rugiente. Toda una muchedumbre abigarrada se desparramaba por los alrededores de Sol. El frío lamía las piernas e invitaba a los viandantes a sumarse a los innumerables mimos que, como estatuas de sal, daban cierto aire siniestro a las españas quejumbrosas, figuras inmóviles que parecían recordar a los ya caídos.
Yo, chusma, deambulaba entre los muñecos, siniestros también, como el It de Stephen King, que se apostaban en los alrededores y a los viandantes. Gitanas y payas revendían la papela sagrada emergida de la santa capilla manolitense. La mirada turbia de las masas, producto de no pocos nudos en los cuellos, constrastaba con la mirada fija de un bebe, clavada en un Bob Esponja. !Qué mecanismos prodigiosos se desencadenarán a partir de esa impronta!. Casi da vértigo, y compasión, compasión de todos nosotros.
¡Cuántas religiones se crean y se destruyen a lo largo de una jornada!.
El ambiente onírico de esa noche húmeda incitaba a la emergencia de una gran religión. Se notaba. Lo notaba. Se daban todas las señales, en los cielos y en los terrenos: centenares de sodomitas y simpatizantes hacían cola para conocer al gran factotum gay de las ondas: Jorge Javier Vázquez, que firmaba libros en la FNAC. Centenares de devastados por las preferentes se apilaban, como en un derrumbe, en las escalinatas de una sucursal de Bankia. "Hijo mío, si muero, recuerda que luche hasta el final. La Libertad es lo más importante", rezaba el leitmotiv de uno de los huelguistas de hambre. Justo al lado, lo juro, manadas de jubilados con pelucones rosas y azules, más agitados que la más salvaje rave pastillera. Conjurados en la viagra, esperanzados en la gran erección, danzaban alrededor de una gran sacerdotisa, cuyos labios, los tres, alababan a Priapo. Al límite, cerca del límite, todo se magnifica y adquiere un carácter campanudo y sagrado. Uno se juega la vida, siempre, pero a veces uno es plenamente consciente de ello.
Un hombre enjuto, sin brazos, con una camiseta de tirantes y un pantalón chandal de los ejércitos de españa, agitaba con la boca un vaso de plástico de litro, símbolo de los felices años noventa, con algunas moneditas. Como no tenía campana, bocina o altavoz con qué pregonar su desdicha, imitaba con un alarido muy agudo algo parecido a la broncíneas campanas de los santos lugares de las refitoladas religiones triunfantes.
Esa noche, caldo agitado, él era el diapasón y el dios Cronos que marcaba nuestra decadencia. Todo se movía al ritmo que marcaban sus alaridos, se fuera consciente o no.
Embadurnados con ese ambiente pagano, Manolilla y yo hacíamos cola ante uno de los santos lugares y Reales sitios de esta transitio transcendental: Doña Manolita. Una barahunta de gentes de los más variopintas procesionábamos lentamente ante aquel altar de la civil society. Aparte de los parroquianos con intención de adquirir alguna papela sagrada, estaban los palafreneros, los vendedores de bocadillos, las prostitutas, los timadores de toda laya, que periódicamente intentaban esquilar las bolsas (escrotales o no) de las muñecas de famosa hacia el lotero santo lugar.
Estaba claro que la Fortuna hacía girar su rueda en esa noche, como dejara escrito el de Nueva Orleans, y se rifaban religiones y milagros, hechos y actos transcendentes. En las postrimerías ya de este Régimen de bellacos, la civil society hace dioses con barro y vuelve por aquellos lares: sólo se confía en lo que se ve, lo que se palpa y del inframundo sólo se piden consejo a los antepasados directos, que se apilan en los pilares subterráneos, sosteniendo los árboles de la imbecilidad humana.
Atribulado por estos pensamientos, rescatóme de mis desvarios, un alegre minusválido con ritmo allegro y con perfecto acento pucelano: vendía una papela loterial para una asociación de lengua bífida (o era espina?). "Són sólo tres euros". "Es para investigación". Su ortodoxia castellana en el hablar le daba un empaque de seriedad y lustre al potencial embuste; imaginome a un presunto tullido (con la corrección política hasta las últimas consecuencias) de procedencia turdetana en el mismo lance, con fuerte asento andalú, e imaginome el resultado de la apelación a la investigaciò.
He de reconocer que su simpatía y su apelación al I+D+i hízome mover casi indescriptiblemente mi brazo derecho, para armar un saqueo a la cartera, pero algún resorte implantado en algún recodo cerebral me impedía confiar en la veracidad de sus discursos.
Mírole yo avansar entre los chinos de bocadillos y las mujeres púbicas que nutrían y surtían a la soldadesca del santo lugar.
Llegamos finalmente a los peldaños del real sitio. Lo primero que me impresionó es el fuerte olor a formol que envolvía aquel paño. Aquello era un recodo, heroíco, de los años 50 ó 40, una cosa impresionante. Un cartelón de posguerra anunciaba en un dialecto y trazos falangistas que "No se atienden reclamaciones tras la compra del boleto", o algo así. Una foto de Doña Manolita, la santa civil, vigilaba desde detrás del cristal de una de las hojas de la puerta. Aquel sitio, aquella foto era el sitio-fuerza, el lugar de poder de todo aquel aquelarre aquel. Con su mirada bondadosa miraba, como una diosa femenina de grandes ubres y de labios al vent, a sus hijos españoles del estraperlo y del Régimen de partidos. Os lo dije, parecía decir.
Nuestros muertos, parecían decir.
El esfuerzo de la razón.
Fue en esos momentos cuando tuve la gran revelación que narraré ahora, equiparable quizás al viaje de Mahoma en alfombra voladora o Ryanair y que le hizo descubrir los siete cielos. Una niña pepona de un año, no más, fue aparcada en la misma entrada del lugar santísimo, justo debajo de la gran hacedora, Madame Manolita. Portaba el femenino querubin, prototipo, sin duda alguna de los angelitos de la nova religio, un palillo de tambor en una de sus manos, y que por efecto del pasmo ambiental, mantenía en alto como los calandeses antes del rompimiento de la hora o del muyayo del tambor del Bruch.
Concurrió en esos momentos a su lado el pucelano investigador, que aparcó en batería, y al modo cool de cafetería parisina, al lado de la querida infanta, buscando, seguramente, la mayor concentración de merluzos debido al decremento en la velocitas de las aguas y en la apertura, próxima y enternecedora, de las carteras civiles.
Quisó conchabarse enseguida con la santa infantita ,que estaba ungida con la mirada cartilla-raciona -miento-l de nuestra mater Doña Manolita, poso de las españas, reserva espiritual y sabiduría sapientísima del destilar de los siglos. Eso no me gustó demasiado, ya que buscaba un lugar preemiente en el acontecimiento religioso más importante de este milenio, y jugaba sus cartas ante el escriba que iba a relatar los numinosos hechos para la posteridad: yo.
En su intento por dialogar por la poderosa niña, que blandía en alto el sagrado palillo, cuya bajada marcaría el inicio de la nueva Era, batiendo y marcando el tempo de los seres, relegando, por fin, al hombre sin brazos y a su ululante alarido, estableció con ella un intercambio de mojigangas según usos y costumbres de las cancillerías y élites extractivas, que tiemblan y no aciertan con las palabras adecuadas, ante el reparto del pastel, de ámbar de los cadáveres civiles.
"¿Vas a tocar el piano?" - acertó a decir el vallisoletano. "Són sólo tres euros", intercalaba en su diálogo. "Vas a ser una buena directora de orquesta", desvaríaba el futuro iluminado y hombre fuerte de la gran tradición religiosa que podría venir. La niña, por supuesto, no hacía ni caso, imbuída como estaba por el espíritu divino de la gran madre y teta Doña Manolita, pendiente como estaba, a la señal del día 22, para bajar su sagrado brazo, ya incorruptible, y anunciar al orbe, la buena nueva.
Los feligreses, con la papela sagrada ya comprada, pasaban sus indulgencias ortodoxas por la faz fax multicopisteada de la gran diosa, como a una joroba divina o a un barrigón sagrado. Un nutrido grupo de sudamericanas se santiguó ante la imagen, yo juro, hecho que aseguraba la expansión de la nueva religión por tierras americanas y que atestiguaba que el sincretismo sería común en esta fase final del cristianismo y en el inicio del manolitismo español.
Ahora sólo faltaba que el día 22, día del sorteo, día de Fortuna y su rueda, enviase a Falete a nacer en aquel santo lugar sita Calle El Carmen, Madrid, para elevar, para encumbrar, para divinizar, ahora sí que sí, a Doña Manola, a la santa niña y su palillo del tambor, que bajaría, marcando el inicio del nuevo tiempo; sacralizando al refitolado tullido con perfecto acento y nombrándole papa u obispo.
Todo lo demás vendría por añadidura: la visita de las Santas Figuras que vendrían desde el sol, en un viaje interestelar que recogerían las más antiguas estelas, que el escriba alejandrino, un servidor, escribiría con gran prosopopeya de epopeya. Estas santas figuras, antiguos personajes de Disney, una religión menor, llegarían efectivamente del Sol, de la puerta del Sol, donde antaño cuidaban a los infantes en su educación y accedían a hacerse fotografiar, a cambio de la santa dávida.
Ya estaba todo pensado por el hacedor y unificador de religiones religarizantes, yo, pero quiso Fortuna y su rueda que a Falete lo nascieran en Alcalá de Henares y no en Doña Manola, donde debía nacer, donde los astros y trasgos habían señalado.
Quedome yo gran perplejo ante lo inesperado de los acontecimientos, pensando, aturdido, en el lapso de tempo, breve en estas circunstancias históricas, que he de esperar, para el perpetramiento de la creación de una nueva religión del Libro. Atento, quedo pues, a nuevas concurrencias de acontecimientos o a la contratación por parte del algún poder fáctico, Imperio Romano o no, para la creación de nova creencia alineante e idiotizante.
Los borrachos ululaban en la noxe alcalaína, convocando dioses y brujas no controlados por las cancillerías. Las mujeres folgaban con bravura. Cuántas religiones se crean y se destruyen a lo largo de un día!
Gritos telúricos se elevaban ritmicamente desde El Chorrillo y aledaños y nos recordaban a todos los paganos que estábamos, aún, en el seno de la santa misa akelarre. !Con qué ruido y furia se acometieron los fornicios esa noche! !Gargantas secas y piernas temblorosas!, !Dios Pan, bendito tú seas que vienes quemando la brisa y disolviéndolo todo!.
El cisne negro. Gritos y gritos. Gritos puramente animales. Hombres y mujeres. Qué coyuntas!, qué fornicios!.
Días antes acudimos a Madrit a la Calle del Carmen, a la capilla pagana de Doña Manolita, diosa de la chusma atribulada, esperanza blanca del pueblo doliente, anhelo y requiebro de la sociedad rugiente. Toda una muchedumbre abigarrada se desparramaba por los alrededores de Sol. El frío lamía las piernas e invitaba a los viandantes a sumarse a los innumerables mimos que, como estatuas de sal, daban cierto aire siniestro a las españas quejumbrosas, figuras inmóviles que parecían recordar a los ya caídos.
Yo, chusma, deambulaba entre los muñecos, siniestros también, como el It de Stephen King, que se apostaban en los alrededores y a los viandantes. Gitanas y payas revendían la papela sagrada emergida de la santa capilla manolitense. La mirada turbia de las masas, producto de no pocos nudos en los cuellos, constrastaba con la mirada fija de un bebe, clavada en un Bob Esponja. !Qué mecanismos prodigiosos se desencadenarán a partir de esa impronta!. Casi da vértigo, y compasión, compasión de todos nosotros.
¡Cuántas religiones se crean y se destruyen a lo largo de una jornada!.
El ambiente onírico de esa noche húmeda incitaba a la emergencia de una gran religión. Se notaba. Lo notaba. Se daban todas las señales, en los cielos y en los terrenos: centenares de sodomitas y simpatizantes hacían cola para conocer al gran factotum gay de las ondas: Jorge Javier Vázquez, que firmaba libros en la FNAC. Centenares de devastados por las preferentes se apilaban, como en un derrumbe, en las escalinatas de una sucursal de Bankia. "Hijo mío, si muero, recuerda que luche hasta el final. La Libertad es lo más importante", rezaba el leitmotiv de uno de los huelguistas de hambre. Justo al lado, lo juro, manadas de jubilados con pelucones rosas y azules, más agitados que la más salvaje rave pastillera. Conjurados en la viagra, esperanzados en la gran erección, danzaban alrededor de una gran sacerdotisa, cuyos labios, los tres, alababan a Priapo. Al límite, cerca del límite, todo se magnifica y adquiere un carácter campanudo y sagrado. Uno se juega la vida, siempre, pero a veces uno es plenamente consciente de ello.
Un hombre enjuto, sin brazos, con una camiseta de tirantes y un pantalón chandal de los ejércitos de españa, agitaba con la boca un vaso de plástico de litro, símbolo de los felices años noventa, con algunas moneditas. Como no tenía campana, bocina o altavoz con qué pregonar su desdicha, imitaba con un alarido muy agudo algo parecido a la broncíneas campanas de los santos lugares de las refitoladas religiones triunfantes.
Esa noche, caldo agitado, él era el diapasón y el dios Cronos que marcaba nuestra decadencia. Todo se movía al ritmo que marcaban sus alaridos, se fuera consciente o no.
Embadurnados con ese ambiente pagano, Manolilla y yo hacíamos cola ante uno de los santos lugares y Reales sitios de esta transitio transcendental: Doña Manolita. Una barahunta de gentes de los más variopintas procesionábamos lentamente ante aquel altar de la civil society. Aparte de los parroquianos con intención de adquirir alguna papela sagrada, estaban los palafreneros, los vendedores de bocadillos, las prostitutas, los timadores de toda laya, que periódicamente intentaban esquilar las bolsas (escrotales o no) de las muñecas de famosa hacia el lotero santo lugar.
Estaba claro que la Fortuna hacía girar su rueda en esa noche, como dejara escrito el de Nueva Orleans, y se rifaban religiones y milagros, hechos y actos transcendentes. En las postrimerías ya de este Régimen de bellacos, la civil society hace dioses con barro y vuelve por aquellos lares: sólo se confía en lo que se ve, lo que se palpa y del inframundo sólo se piden consejo a los antepasados directos, que se apilan en los pilares subterráneos, sosteniendo los árboles de la imbecilidad humana.
Atribulado por estos pensamientos, rescatóme de mis desvarios, un alegre minusválido con ritmo allegro y con perfecto acento pucelano: vendía una papela loterial para una asociación de lengua bífida (o era espina?). "Són sólo tres euros". "Es para investigación". Su ortodoxia castellana en el hablar le daba un empaque de seriedad y lustre al potencial embuste; imaginome a un presunto tullido (con la corrección política hasta las últimas consecuencias) de procedencia turdetana en el mismo lance, con fuerte asento andalú, e imaginome el resultado de la apelación a la investigaciò.
He de reconocer que su simpatía y su apelación al I+D+i hízome mover casi indescriptiblemente mi brazo derecho, para armar un saqueo a la cartera, pero algún resorte implantado en algún recodo cerebral me impedía confiar en la veracidad de sus discursos.
Mírole yo avansar entre los chinos de bocadillos y las mujeres púbicas que nutrían y surtían a la soldadesca del santo lugar.
Llegamos finalmente a los peldaños del real sitio. Lo primero que me impresionó es el fuerte olor a formol que envolvía aquel paño. Aquello era un recodo, heroíco, de los años 50 ó 40, una cosa impresionante. Un cartelón de posguerra anunciaba en un dialecto y trazos falangistas que "No se atienden reclamaciones tras la compra del boleto", o algo así. Una foto de Doña Manolita, la santa civil, vigilaba desde detrás del cristal de una de las hojas de la puerta. Aquel sitio, aquella foto era el sitio-fuerza, el lugar de poder de todo aquel aquelarre aquel. Con su mirada bondadosa miraba, como una diosa femenina de grandes ubres y de labios al vent, a sus hijos españoles del estraperlo y del Régimen de partidos. Os lo dije, parecía decir.
Nuestros muertos, parecían decir.
El esfuerzo de la razón.
Fue en esos momentos cuando tuve la gran revelación que narraré ahora, equiparable quizás al viaje de Mahoma en alfombra voladora o Ryanair y que le hizo descubrir los siete cielos. Una niña pepona de un año, no más, fue aparcada en la misma entrada del lugar santísimo, justo debajo de la gran hacedora, Madame Manolita. Portaba el femenino querubin, prototipo, sin duda alguna de los angelitos de la nova religio, un palillo de tambor en una de sus manos, y que por efecto del pasmo ambiental, mantenía en alto como los calandeses antes del rompimiento de la hora o del muyayo del tambor del Bruch.
Concurrió en esos momentos a su lado el pucelano investigador, que aparcó en batería, y al modo cool de cafetería parisina, al lado de la querida infanta, buscando, seguramente, la mayor concentración de merluzos debido al decremento en la velocitas de las aguas y en la apertura, próxima y enternecedora, de las carteras civiles.
Quisó conchabarse enseguida con la santa infantita ,que estaba ungida con la mirada cartilla-raciona -miento-l de nuestra mater Doña Manolita, poso de las españas, reserva espiritual y sabiduría sapientísima del destilar de los siglos. Eso no me gustó demasiado, ya que buscaba un lugar preemiente en el acontecimiento religioso más importante de este milenio, y jugaba sus cartas ante el escriba que iba a relatar los numinosos hechos para la posteridad: yo.
En su intento por dialogar por la poderosa niña, que blandía en alto el sagrado palillo, cuya bajada marcaría el inicio de la nueva Era, batiendo y marcando el tempo de los seres, relegando, por fin, al hombre sin brazos y a su ululante alarido, estableció con ella un intercambio de mojigangas según usos y costumbres de las cancillerías y élites extractivas, que tiemblan y no aciertan con las palabras adecuadas, ante el reparto del pastel, de ámbar de los cadáveres civiles.
"¿Vas a tocar el piano?" - acertó a decir el vallisoletano. "Són sólo tres euros", intercalaba en su diálogo. "Vas a ser una buena directora de orquesta", desvaríaba el futuro iluminado y hombre fuerte de la gran tradición religiosa que podría venir. La niña, por supuesto, no hacía ni caso, imbuída como estaba por el espíritu divino de la gran madre y teta Doña Manolita, pendiente como estaba, a la señal del día 22, para bajar su sagrado brazo, ya incorruptible, y anunciar al orbe, la buena nueva.
Los feligreses, con la papela sagrada ya comprada, pasaban sus indulgencias ortodoxas por la faz fax multicopisteada de la gran diosa, como a una joroba divina o a un barrigón sagrado. Un nutrido grupo de sudamericanas se santiguó ante la imagen, yo juro, hecho que aseguraba la expansión de la nueva religión por tierras americanas y que atestiguaba que el sincretismo sería común en esta fase final del cristianismo y en el inicio del manolitismo español.
Ahora sólo faltaba que el día 22, día del sorteo, día de Fortuna y su rueda, enviase a Falete a nacer en aquel santo lugar sita Calle El Carmen, Madrid, para elevar, para encumbrar, para divinizar, ahora sí que sí, a Doña Manola, a la santa niña y su palillo del tambor, que bajaría, marcando el inicio del nuevo tiempo; sacralizando al refitolado tullido con perfecto acento y nombrándole papa u obispo.
Todo lo demás vendría por añadidura: la visita de las Santas Figuras que vendrían desde el sol, en un viaje interestelar que recogerían las más antiguas estelas, que el escriba alejandrino, un servidor, escribiría con gran prosopopeya de epopeya. Estas santas figuras, antiguos personajes de Disney, una religión menor, llegarían efectivamente del Sol, de la puerta del Sol, donde antaño cuidaban a los infantes en su educación y accedían a hacerse fotografiar, a cambio de la santa dávida.
Ya estaba todo pensado por el hacedor y unificador de religiones religarizantes, yo, pero quiso Fortuna y su rueda que a Falete lo nascieran en Alcalá de Henares y no en Doña Manola, donde debía nacer, donde los astros y trasgos habían señalado.
Quedome yo gran perplejo ante lo inesperado de los acontecimientos, pensando, aturdido, en el lapso de tempo, breve en estas circunstancias históricas, que he de esperar, para el perpetramiento de la creación de una nueva religión del Libro. Atento, quedo pues, a nuevas concurrencias de acontecimientos o a la contratación por parte del algún poder fáctico, Imperio Romano o no, para la creación de nova creencia alineante e idiotizante.
Los borrachos ululaban en la noxe alcalaína, convocando dioses y brujas no controlados por las cancillerías. Las mujeres folgaban con bravura. Cuántas religiones se crean y se destruyen a lo largo de un día!
26 dic 2012
Oleoducto transalpino.
Bienaventurados aquellos que no tienen que vivir tiempos interesantes, benditos e inocentes los que no ven, porque no pueden o no quieren, la esencia de las cosas, el esqueleto último de los días y la insoportable levedad del ser.
Pero en estos tiempos crepusculares, hasta el más ciego de los ciegos granaínos tiene que ver, necesariamente, lo que antaño sólo veían los atentos observadores de las humanas costumbres, sus apegos a la moqueta, sus chutes de tráfico de influencias y su querencia por la rendición remunerada.
El espectáculo que se despliega ante nuestros ojos no puede ser más claro. Emergidos los pueblos del fondo de los pantanos de la "Transición", secos de dinero los abrevaderos de la cosa pública, se levantan los cadáveres a pedir su justo entierro.
La casta política catalana, pujante, pujalte e innovadora, se especializó, ahora sabemos, en un nicho de mercado nuevo y muy adecuado a sus aires de fabriqueta de España: la explotación, a nivel nacional, quiero decir, colonial, de la corrupciò estatal. Maravilloso, admirable, soberbio. Controlan España controlando su corrupción, el hilo dorado que va hacia Suiza y que tuvo a Javier de la Rosa como gran abridor de cuentas y trasiegos.
El grifo, el oleoducto de la corrupciò, el cáncer de nuestra sociedad que ahora nos azota con fuerza, con su querencia de dineros y millones de pollos clientelares, pasaba por Catalunya y regaba a todos los partidos de este Régimen siniestro (muy escorado a la izquierda), demagogo y populista.
Ese gasoducto de ponzoña ha corrompido, ha regido (por la cosa regia) la vida política, social y económica de este país durante más de tres décadas, impidiendo el normal desarrollo de la actividad productiva, promoviendo un capitalismo castizo, digital (muy innovadorrrr), que además retroalimentaba el discurso anti-imperialista, antiamericano, anticapitalista, que niega el sistema no habiendo funcionado jamás ese sistema en España.
En España no se ha creído jamás en el potencial del individuo, o mejor dicho, no se le ha dado nunca esa oportunidad. Siempre de la mano del padrino o la familia, se ha llegado al reservado en los toros o a la mejor porción de lubina en el restaurant a base de incrustarse en estructuras homologadas por los diversos regímenes que historicamente han asolado España.
Es esta caracteristica mafiosa de la casta política, la que se ha impregnado hasta el tuétano en el catálogo de dioses y creencias de la sociedad civil, machacada por el miedo y ametrallada día y noche por los medios de comunicación. La rendición en masa de la sociedad ante este Leviatán es la mayor tragedia de estos más de treinta años, el dejar el manejo de su libertad en manos del robaperismo institucionallizado.
Eso a nivel colectivo. A nivel individual, la falta de espíritu crítico y la escasa fuerza que el sistema educativo inocula -vía rectal- a los infantes, ha provocado millones de pequeñas tragedias y el abrazo de la muerte en vida, apuntalada por mil apaños y ritos y mitos suplementarios, implantados para servir a su gran señor: la mentira y la esclavitud moral.
La creación de los dioses de esta mitología de la transición es un ejemplo de cómo se configuran los Olimpos, parapetos diversos para impedir alcanzar la verdad para el común de los mortales, y no como muletillas transitorias - por falta de información - para avanzar hacia ella y su corolario: la Libertad.
Por eso en España hay que derribar el mito y matar a los dioses transición- transación-helveticanos, honrar a los nuestros muertos y vivir la vida plena con la verdad y la libertad como guías del individuo.
Pero en estos tiempos crepusculares, hasta el más ciego de los ciegos granaínos tiene que ver, necesariamente, lo que antaño sólo veían los atentos observadores de las humanas costumbres, sus apegos a la moqueta, sus chutes de tráfico de influencias y su querencia por la rendición remunerada.
El espectáculo que se despliega ante nuestros ojos no puede ser más claro. Emergidos los pueblos del fondo de los pantanos de la "Transición", secos de dinero los abrevaderos de la cosa pública, se levantan los cadáveres a pedir su justo entierro.
La casta política catalana, pujante, pujalte e innovadora, se especializó, ahora sabemos, en un nicho de mercado nuevo y muy adecuado a sus aires de fabriqueta de España: la explotación, a nivel nacional, quiero decir, colonial, de la corrupciò estatal. Maravilloso, admirable, soberbio. Controlan España controlando su corrupción, el hilo dorado que va hacia Suiza y que tuvo a Javier de la Rosa como gran abridor de cuentas y trasiegos.
El grifo, el oleoducto de la corrupciò, el cáncer de nuestra sociedad que ahora nos azota con fuerza, con su querencia de dineros y millones de pollos clientelares, pasaba por Catalunya y regaba a todos los partidos de este Régimen siniestro (muy escorado a la izquierda), demagogo y populista.
Ese gasoducto de ponzoña ha corrompido, ha regido (por la cosa regia) la vida política, social y económica de este país durante más de tres décadas, impidiendo el normal desarrollo de la actividad productiva, promoviendo un capitalismo castizo, digital (muy innovadorrrr), que además retroalimentaba el discurso anti-imperialista, antiamericano, anticapitalista, que niega el sistema no habiendo funcionado jamás ese sistema en España.
En España no se ha creído jamás en el potencial del individuo, o mejor dicho, no se le ha dado nunca esa oportunidad. Siempre de la mano del padrino o la familia, se ha llegado al reservado en los toros o a la mejor porción de lubina en el restaurant a base de incrustarse en estructuras homologadas por los diversos regímenes que historicamente han asolado España.
Es esta caracteristica mafiosa de la casta política, la que se ha impregnado hasta el tuétano en el catálogo de dioses y creencias de la sociedad civil, machacada por el miedo y ametrallada día y noche por los medios de comunicación. La rendición en masa de la sociedad ante este Leviatán es la mayor tragedia de estos más de treinta años, el dejar el manejo de su libertad en manos del robaperismo institucionallizado.
Eso a nivel colectivo. A nivel individual, la falta de espíritu crítico y la escasa fuerza que el sistema educativo inocula -vía rectal- a los infantes, ha provocado millones de pequeñas tragedias y el abrazo de la muerte en vida, apuntalada por mil apaños y ritos y mitos suplementarios, implantados para servir a su gran señor: la mentira y la esclavitud moral.
La creación de los dioses de esta mitología de la transición es un ejemplo de cómo se configuran los Olimpos, parapetos diversos para impedir alcanzar la verdad para el común de los mortales, y no como muletillas transitorias - por falta de información - para avanzar hacia ella y su corolario: la Libertad.
Por eso en España hay que derribar el mito y matar a los dioses transición- transación-helveticanos, honrar a los nuestros muertos y vivir la vida plena con la verdad y la libertad como guías del individuo.
15 dic 2012
11 dic 2012
9 dic 2012
8 dic 2012
7 dic 2012
La carga final.
Ayer, 6 de Diciembre, se celebró el preludio de un funeral, un deja vù nostálgico, una conmemoración antigua y rancia de un nacimiento mitológico, tan habituales en estas fechas en las que el hombre aterido de frío y miedo se refugiaba en cuevas y partidos políticos ante el temor de la huida, definitiva, del Sol y de la libertad.
Tanto en un caso como en el otro, nos vendieron la mula ciega, gato por liebre, remiendo de virgo con maroma portuaria.
Pero el proceso hacia la libertad política en España es imparable si la sociedad civil no deja de empujar y no ceja en su empeño por vigilar el cauce de esta Transición. El signo evidente de lo avanzado del proceso es que ya líderes del Antiguo Régimen PostFranquista, como Aznar o José Bono, hablan ya abiertamente, una vez aseguradas las pecheras y rellenos los buches, de crisis institucional y de la necesidad de un cambio constitucional. Otro signo evidente de los nuevos tiempos es el alienamiento de los principales periódicos con el nuevo discurrir de los tiempos y de la pronta avenida del dinero. Periódicos como ElPais, baluarte a ultranza de lo más rancio del Antiguo Régimen - bipartidismo, maniqueismo a calzón quitado, indivisión de poderes, capitalismo boeiano - hablan de un debate constituyente.
El auge del nacionalismo depredador, con querencias suizas, no ha hecho sino acelerar el necesario proceso regenerador que sin embargo, y como siempre que se desencadena un proceso revolucionario, puede acabar y es casi la norma, en un anacoluto anapódoton gatopardiano.
Es deber sagrado de la sociedad civil velar armas ahora y combatir artículo a artículo cuando se abra el melón constitucional. Abra que pelear metro a metro, resistir en la trincheras de la demagogia, de la manipulación, chapotear en el lodo del engaño y la confusión. Se tendrán que rescatar del derrumbe histórico hermeneútico, el significado original y verdadero de palabras, que hoy yacen semienterradas bajo un millón de cascotes, que tapan todo su verdadero significado.
Habrá algunas de ellas que lleven siglos sin ver la luz, maniatadas a una columna y obligadas a mostrar alguna parte de su anatomía telúrica, destilación de siglos, por algún orificio, para mostrar algún significado parcial, ungiendo y bendiciendo con ese sólo acto, a millares de paniaguados e indocumentados intelectuales. Este Régimen de robaperas deberá pagar caro este largo secuestro de nuestras Palabras Fundadoras.
La sociedad civil debe prepararse para la carga final para alcanzar su libertad política. Estamos ya en pleno fragor de la batalla, como lo demuestra el siguiente párrafo de El País de artículo anteriormente señalado:
No será fácil poner de acuerdo a los defensores de los partidos políticos tal como están constitucionalizados —“instrumento fundamental para la participación política” (je, jeje: Nota del Autor) — con las iniciativas surgidas para ampliar los cauces de la participación ciudadana y la iniciativa legislativa popular. Delicado, asimismo, el capítulo del sistema electoral, que la Constitución constriñe al establecer la provincia como circunscripción y además con una cuota obligada de diputados por cada una de ellas, lo cual favorece el peso de las hectáreas sobre el de las personas (Axioma fundamental del Ancien Régime: Nota del Autor)..
Los mimbres fundamentales del Régimen están sobre el tapete, en medio del páramo, para ser peleados. No podemos dejar pasar esta oportunidad, oportunidad creada, además, con el sufrimiento enorme de mucha gente. Que ese sufrimiento se sublime y se condense con la consecución de la libertad política y de ahí - el resto, por añadidura - la prosperidad económica.
Tanto en un caso como en el otro, nos vendieron la mula ciega, gato por liebre, remiendo de virgo con maroma portuaria.
Pero el proceso hacia la libertad política en España es imparable si la sociedad civil no deja de empujar y no ceja en su empeño por vigilar el cauce de esta Transición. El signo evidente de lo avanzado del proceso es que ya líderes del Antiguo Régimen PostFranquista, como Aznar o José Bono, hablan ya abiertamente, una vez aseguradas las pecheras y rellenos los buches, de crisis institucional y de la necesidad de un cambio constitucional. Otro signo evidente de los nuevos tiempos es el alienamiento de los principales periódicos con el nuevo discurrir de los tiempos y de la pronta avenida del dinero. Periódicos como ElPais, baluarte a ultranza de lo más rancio del Antiguo Régimen - bipartidismo, maniqueismo a calzón quitado, indivisión de poderes, capitalismo boeiano - hablan de un debate constituyente.
El auge del nacionalismo depredador, con querencias suizas, no ha hecho sino acelerar el necesario proceso regenerador que sin embargo, y como siempre que se desencadena un proceso revolucionario, puede acabar y es casi la norma, en un anacoluto anapódoton gatopardiano.
Es deber sagrado de la sociedad civil velar armas ahora y combatir artículo a artículo cuando se abra el melón constitucional. Abra que pelear metro a metro, resistir en la trincheras de la demagogia, de la manipulación, chapotear en el lodo del engaño y la confusión. Se tendrán que rescatar del derrumbe histórico hermeneútico, el significado original y verdadero de palabras, que hoy yacen semienterradas bajo un millón de cascotes, que tapan todo su verdadero significado.
Habrá algunas de ellas que lleven siglos sin ver la luz, maniatadas a una columna y obligadas a mostrar alguna parte de su anatomía telúrica, destilación de siglos, por algún orificio, para mostrar algún significado parcial, ungiendo y bendiciendo con ese sólo acto, a millares de paniaguados e indocumentados intelectuales. Este Régimen de robaperas deberá pagar caro este largo secuestro de nuestras Palabras Fundadoras.
La sociedad civil debe prepararse para la carga final para alcanzar su libertad política. Estamos ya en pleno fragor de la batalla, como lo demuestra el siguiente párrafo de El País de artículo anteriormente señalado:
No será fácil poner de acuerdo a los defensores de los partidos políticos tal como están constitucionalizados —“instrumento fundamental para la participación política” (je, jeje: Nota del Autor) — con las iniciativas surgidas para ampliar los cauces de la participación ciudadana y la iniciativa legislativa popular. Delicado, asimismo, el capítulo del sistema electoral, que la Constitución constriñe al establecer la provincia como circunscripción y además con una cuota obligada de diputados por cada una de ellas, lo cual favorece el peso de las hectáreas sobre el de las personas (Axioma fundamental del Ancien Régime: Nota del Autor)..
Los mimbres fundamentales del Régimen están sobre el tapete, en medio del páramo, para ser peleados. No podemos dejar pasar esta oportunidad, oportunidad creada, además, con el sufrimiento enorme de mucha gente. Que ese sufrimiento se sublime y se condense con la consecución de la libertad política y de ahí - el resto, por añadidura - la prosperidad económica.
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