12 jun. 2011

Historia de Españistán.

Ayer, en la firma de libros de García-Trevijano en la Feria del Libro de Madrid, conocí a una simpática pareja que publican el blog , de un excelente nivel, parejo con la inteligencia y humor que demostraron en nuestra charla en los jardines del Retiro. Adjunto un vídeo, divertidísimo, del que me hablaron y que tienen alojado en su blog, sobre Historia Contemporánea de España.

También coincidió con nosotros un intrépido joven de Sagunto, Raúl Franco, de muchísima lucidez, que venía desde Levante ex professo para la firma de libros, dormir en Sol en la última noche de la acampada y visitar El Prado hoy domingo en su franja gratuita. Eso si es aprovechar el tiempo, si señor.

Hubo algo que me llamó poderosamente la atención en la firma de libros, que estaba bastante animada, bastante más de lo que yo creía. Había un matrimonio marroquí con un bebé. Al marido le firmó D.Antonio su ejemplar después de una pequeña charla de la que fui testigo cercano. Pues bien, después de haberse ido ya este matrimonio, volvió el hombre con el bebé en brazos para que García-Trevijano le dedicara el libro también al hijo, que tenía un mes, y que dormía como un bendito. Aquel hombre se fue de allí exultante de alegría.

Al ver aquello, comprendí cuanto hay de cierto en la afirmación de que del error se puede salir, de la confusión jamás. Marruecos es una dictadura rampante coronada por un monarca y secundado por un piélago de corrupción, el llamado Majzen, formada por allegados a la familia real y hombres influyentes, grandes empresarios etc.. También con una casta política basada en partidos políticos y un parlamento que no tiene, claramente, la independencia que tiene aquí. De hecho, el Rey puede en cualquier momento disolver el parlamento, convocar nuevas elecciones, vetar leyes.., cosa que aquí no está previsto en la C78.

En Marruecos, todo el mundo puede ver, claramente, como las leyes que salen de ese parlamento sui generis están hechas ad hoc para la verdadera clase dirigente, el Majzen. Eso es claro como el dátil en la palmera y la duna en el desierto. Sin embargo aquí, en el reino de la Confusión, y debido al prudente y campechano alejamiento mediático del Rey y de los poderes fácticos, la gente en general percibe una calidad en esta democracia avanzada donde no la hay, y que de hecho se parece mucho, en lo primordial, a la situación política marroquí.

Cuando hace unos meses dije en un post que la primavera árabe podía contagiar España, algún compañero me dijo que eso era imposible. Pues bien, aquí estamos, más cerca de África que de Europa, donde hemos estado siempre. Todavía Europa, también prima cercana en la confusión y apocamiento político, comienza en los Pirineos.

Con relación a Europa, y el sentimiento generalizado de antiamericanismo, pongo una intervención de Arcadi Espada, que cita a Jean-François Revel y su libro La obsesión antiamericana. El antiamericanismo europeo es el miedo a la libertad de las clases dirigentes, que mojan pan en la sopa de la corrupción de las falsas democracias, y que chorrea a toda la sociedad civil a través de los medios de comunicación y las instituciones educativas, haciéndonos eternos, perpetuos, en la confusión, perpetuos en la adoración a la fracasada Revolución Francesa, que terminó en el Directorio de los Perpetuos y con Napoleón, dejándonos el Código Civil como consecuencia al horror que produjo la acción de las masas descontroladas. De la sacrosanta French Revolution sólo nos ha quedado, aprovechable, el Estado administrativo, la relación de los ciudadanos con las leyes. Pero nada respecto a la libertad política y a la democracia, ya que si bien se acabó con el feudalismo, instauró finalmente las monarquías parlamentarias, transladándonos del error evidente - Monarquía absoluta, feudalismo - a la confusión - Estado de Partidos, falsas democracias -.




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