3 ago 2009

Leviatán.


Muchas gentes confunden Estado y nación, en un ejercicio inconsciente o consciente de miedo a la autoridad y de servidumbre voluntaria, respectivamente.

El miedo brutal a la autoridad se confunde y se aglutina en la pasta viscosa y seminal que el cuarto poder chorrea impertérrito sobre las huestes aborregadas, para engendrar generaciones atenazadas por el miedo. Es el miedo a la libertad, es el miedo que hace juntar los cuartos traseros en el fondo de los valles, donde se es fácil presa de la uniformización de torrentería mediática y del pánico grupal.

El hombre en manada es la peor de las bestias y eso lo sabe el Estado, que es el peor de los sueños nacidos de la Razón (Virgen de Notre Damme).

Pero el Estado no debería ser más que un mero INSTRUMENTO al servicio de una sociedad civil, diversa, fuerte, en libertad. España debería ser su sociedad civil y no el Estado Español, algo absolutamente secundario en esta historia.Por cierto, el Rey Juan Carlos I representa al Estado Español y NO A LA SOCIEDAD CIVIL, lo cual está escrito en nuestra actual constitución, a pesar de los pesares.

Pero...¿y qué?. Mejor follar, que me canso menos.

Mejor no razonar los mecanismos del Estado ni intentar demostrar la existencia de Dios. Dios es la locura de la razón, el n-ésimo estadio estable del pensamiento discursivo, en su devenir hasta al infinito y la cuadratura del círculo.
Dios es ajeno al pensamiento racional pues vive en expansión en la Naturaleza, flirtea con los cínicos, sonríe a los estoicos, le guiña el ojo a los budistas y se ríe, como un niño mocoso ante los invisibles trajes de Camps Emperator, con los surrealistas.

Dios es la masa de un koan, nuestro pasaporte al todo, al entendimiento del azar objetivo. Es el ángel de la guarda que nos une a la naturaleza, el hilo de oro a la charca del trilobites, el camino de ida y vuelta. Es San Pedro, el barquero egipcio, los hospitales, el que nos saluda cuando entramos y cuando salimos.

Dios es la piel, la infinita superficie fractal de la epidermis, las grandiosas arquitecturas del vello filoso, el santuario sagrado del falo y del coño.

Dios es la manta de piel
que emite el mantra de miel
que blande el tantra de hiel
sabedor de que
(delay diez)
tras cruzar por Abu Simbel
se vuelve fumando un Camel.




Tema(s): Constitución Española 1978. Organismos del Estado. Poder ejecutivo. Administración General del Estado.

Libro(s): Descargándom El diablo enamorado (Cazotte).

Foto 1: Trafalgar Square (Haile Sel, medio etiope él); Foto 2: San Pedro-Eunuco y la barca solar (Ray Fular, pijo y tal).

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