4 oct 2007

El deshielo.


Ayer, día 3, fueron noticia: el anuncio de la presidencia del Rey en el Consejo de Defensa Nacional, en el ámbito nacional, y los pasos de Corea del Norte hacia su "desnuclearización" total y la aceleración del deshielo en el Mar Ártico, en Internacional.

Dentro de la actualidad española, el gobierno central y la institución monárquica han tomado una actitud defensiva basada en gestos y declaraciones de principios ante los acontecimientos y cuestionamientos de los últimos días. De la situación presente destacaría el papel pasivo que el gobierno de España, como dice el lema, representa en la actualidad, aunque tampoco tiene mucho más margen que ampararse en el Imperio de la Ley, Constitución, Constitución, Constitución, dado el gran déficit democrático que define el sistema partitocrático juancarlista.

La sociedad civil puede despertar súbitamente ante la constatación de que la clase política no permanece ya adocenada y dormitando en las moquetas, no solamente no resuelve los problemas y se lleva, según el pacto no escrito, medio firmado encima de capós y en un ambiente dichararecho, su convenida "mórdida", sino que ahora además, dentro de la esquizofrenia palaciega propia de encierros prolongados, encierros dorados en Corte, crean problemas.

Es posible que la sociedad civil se canse definitivamente de las repercusiones de la vida palaciega, que no sólo habita en Zarzuela, sino también en Ferraz, en Génova y en todas las sedes autonómicas. El espectáculo es aburrido, los charlatanes se repiten en sus juegos de salón y los bufones ya no divierten, aunque nos espoleen con sonrisas enlatadas.
Hoy el Rey, para defender el papel de la monarquía parlamentaria, la enlaza con el sistema democrático actual al cual sustenta y al más largo periodo de estabilidad de la vida democrática española, que dicho sea de paso no es muy dilatada.
Sin embargo es capcioso confundir paz con la tranquilidad de los cementerios o estabilidad con el reparto del estado a los petimetres partidistas a costa de la inestabilidad, el desprecio y el abandono absoluto de la sociedad civil, la única que en estos momentos asegura la unidad a través de una forma de gobierno republicano constitucional.
Las tensiones territoriales de España se empezarán a resolver cuando vascos, catalanes y gallegos puedan elegir democráticamente al Jefe del Estado, que sientan también como suyo, tendiendo en cuenta además, y esto es un hecho muy significativo, que aún no ha habido un presidente del gobierno español catalán o vasco.


En Internacional, destaca sobremanera la intensificación del deshielo que se está produciendo en el Artico, nada menos que un 23% del hielo ártico se ha fundido en 2 años. Es un hito fundamental, porque se va a poder acceder a reservas de petróleo y gas que se estiman en un 25% de las existentes a nivel mundial y al uso de rutas maritimas (la mítica Ruta del Noroeste, por encima del continente americano, y la Ruta del Noreste, por encima de Siberia) que van a acortar en un 25% de media los trayectos en el comercio marítimo del hemisferio norte.

Los cinco países que bordean el Oceáno Ártico (EE.UU, Cánada, Rusia, Noruega y Dinamarca) se hayan sumidos en una actividad frenética buscando pruebas de la prolongacioón de sus respectivas plataformas continentales hacia el Polo Norte para poder reclamar la soberanía de esas aguas segun los preceptos de la Ley del Mar. Unas aguas, las del Ártico, que están llamadas a convertirse, en una de las más transitadas por el comercio internacional de aquí a unos pocos años, poniendo en conexión a EE.UU, Oriente, Europa y Rusia a través de un Oceáno de relativo poco tamaño, quizás el Mediterráneo de finales del siglo XXI, papel que ya tiene en la actualidad el Pacífico.

Este deshielo, brutal, en sólo dos años, pone además a toda la comunidad internacional en la tesitura de afrontar lo desconocido, porque según muchos expertos, estamos ya más allá de punto de no retorno dentro del cambio climático. Que Dios o la Diosa nos protegan y perdonen nuestros pecados. Quizás San Juan Bautista aparezca en las orillas del Ártico y nos bautice con sus cálidas aguas al renovado grito de arrepentíos.
De cualquier modo, la responsabilidad llama con insistencia a las puertas del ser humano y apela ya, al principio de supervivencia.

La vida en general se abrirá paso y la vida política, en libertad, también.

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