2 oct 2007

Pakistán: eterna encrucijada.



Hoy han sido noticia: el anuncio de reunión entre Zapatero e Ibarretxe dentro de la actualidad nacional; y la reunión entre los mandatarios de las dos Coreas, el triunfo de Correa en Ecuador, la retirada de los cargos de corrupción que pesaban sobre la ex-primera ministra pakistaní Benazir Bhutto y la nueva inyección de capital al sistema financiero mundial por parte de la Reserva Federal Norteamericana (FED).

La noticia de la reunión entre Zapatero e Ibarretxe tiene una cantidad de información nula, no habiéndose modificado un ápice el proceso general al cual pertenece. Hasta el mismo Zapatero lo ha identificado: es una propuesta electoral para consumo interno vasco, siendo una de la turbulencias internas que más puede repercutir dentro del proceso político general español.
El anuncio de Ibarretxe, junto con la defensa de la monarquía por parte del Rey realizada ayer en la Universidad de Oviedo, junto con el acto de hoy en Barcelona con los Príncipes de Asturias, pidiendo respeto a la institución, revelan la emergencia de las turbulencias en el debate sobre la forma de estado.

En internacional, destaca el encuentro entre los representantes de las dos Coreas, dentro de un proceso que tiende a la reunificación, en cuyo seno intentan mediar y median, EEUU y China para polarizar el resultado político y económico de dicha unión.
El papel tan relevante de Corea del Norte no reside en realidad en su amenaza nuclear, sino en su fundamental posición geopolítica que puede desnivelar la balanza de la reunificación hacia el lado chino o hacia el lado norteamericano, siendo este último el que parece que lleva cierta ventaja.
Esta ventaja, unida a la presencia de la marina norteamericana en el estrecho de Taiwán desde la oficialmente inacabada Guerra de Corea (1950-53) y que ha impedido desde entonces a Pekín hacerse con el control efectivo de la isla taiwanesa, puede hacer variar de manera significativa el status quo de la zona.
En este proceso de enfrentamiento económico, centrado principalmente en lo energético, entre China y EE.UU, se inscribe la crisis birmana, de la que hoy sólo es relevante la salida del país del representante de la ONU que ha intentado mediar en una situación que parece que seguirá bajo efectivo control chino.

El levantamiento de los cargos de corrupción de Benazir Bhutto, unos días antes de su vuelta a Pakistán, y a escasos meses de las elecciones legislativas en el país, se enmarca dentro de la maniobra política de Musharraf para asegurarse la reelección. De hecho, una de las condiciones para este indulto, era que Bhutto y su partido, el Partido Popular de Pakistán (PPP), no "boicoterán la reelección de Musharraf". Sin comentarios.

Pakistán ha sido desde hace un par de siglos una pieza clave en la geopolítica de la región, donde potencias extranjeras se han batido indirectamente el cobre. Debido a este papel de país-llave, como los partidos llave de la pesadilla política juancarlista, ha sufrido durante el último siglo una sucesión armónica de dictaduras y controladas democracias, sazonados los tránsitos con pocos miramientos, como en el "extraño" accidente aéreo que acabó con la vida del dictador Zia ul-Haqm, que permitió la llegada de otro presidente, Ishaq Khain, y con él la elección de Benazir Bhutto.

No se debe desdeñar el gran interés que sobre Pakistán tendría China, hoy sin embargo con no demasiadas opciones. Pakistán sería un fondeadero perfecto para los petroleros chinos que desde África y Oriente Medio abastecen al gigante, aunque los posibles oleoductos tendrían que franquear la dificil barrera del Karakorum de la frontera chino-pakistaní.



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