6 oct 2007

Señales y sistemas



El proceso español, partitocrático y oligarca, se encardina dentro de la gran falacia democrática a nivel global. Las oligarquías financieras e industriales, que ejercen su dominio a través de diversos gobiernos occidentales, polarizan la realidad en un proceso global de búsqueda de recursos energéticos altamente rentables dentro del proceso de crisis energética, crisis que van a superar mediante la explotación de nuevos recursos.

La oligarquía española, que come a mesa y mental con el sistema de partidos y que posee la agenda legisladora, rinde pleitesía a las oligarquías globales que exportan de manera singular, la democracia, como si fuera una mercancía aérea más.
Las cabezadas de Piqué en el aeropuerto ante Powell o las conversaciones de Aznar con Bush muestran a las claras la tragedia de la democracia española, la compra-venta de la soberanía timada en el tocomocho electoral. Estos son los que ahora, arropados con lobeznas pieles, dicen "somos España". ¿El Partido Popular o cualquier partido político es España?. ¿El sistema partitocrático con el Rey a la cabeza es España?. ¿Es que hemos vuelto al absolutismo, a Luis XIV?.

Nada es casual, todo es causal. La detención de la mesa nacional de Batasuna ahora tampoco, así como la remarcación por parte de la vicepresidenta de "la independencia del poder judicial a lo largo de la transición, y no digamos, en estos últimos cuatro años". Tampoco lo es la petición de Rajoy de que hay que ir más lejos, "ilegalizando también al Partido Comunista de las Tierras Vascas y a Acción Nacionalista Vasca ". Todas estas acciones tienen en común, a mi modo de ver, la búsqueda de una reacción.

Pienso que el actual clima de cuestionamiento de la monarquía, aunque sea por sectores "radicales" de la izquierda catalana y de manera mediática y juancarlista, es la señal de entrada al sistema más importante, y aunque ahora tenga baja intensidad, afecta a un pilar muy sensible, el escénico y becerril, potencial moda pret-a-porter que engatuse al ciudadano común.
La estrategia partitocrática es torpona y mostrenca, buscando la reacción como medio para crear la atmósfera adecuada.

Cada facción cortesana, ante el pánico controlado que sienten ante la quema de sus contratos, busca ahora la reacción adecuada a sus intereses de salón. Se detiene a la mesa nacional de Batasuna contándose con la adecuada reacción que acalle el creciente malestar ante la institución monárquica, jugándose el PSOE la vida y favores cortesanos como quien controla el regulador de una reacción en cadena: abrir más la espita llevaría a un clima muy propicio para los chicos "populares" que "son España". Por eso Rajoy pide detenciones y más detenciones, quiere reacción más reacción, algo más de kale borroka con que retroalimentar su simplón dircurso.

La detención de los batasunos ahora es una señal interna del sistema buscando la reacción externa que genere señales provinientes del exterior y que acalle, santo Dios, el creciente rumor republicano que se torna perfecto en la República Constitucional.

Toda señal que emerge de la sociedad civil es república.

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