21 may. 2011

36,19% (Reloaded: 30/05/2007)

En este artículo hablaba en Mayo de 2007 de la abstención en las últimas elecciones municipales, que superó el 36%. Como he dicho en entradas anteriores, aunque entonces defendía la abstención activa en estos momentos apuesto por el VOTO NULO como mejor forma de dejar constancia del rechazo al actual régimen político. En contra de lo que se dice en no pocos lugares de Internet, el VOTO NULO NO FAVORECE A LOS PARTIDOS MAYORITARIOS, LO QUE SI HACE LA ABSTENCIÓN, no pudiéndose distinguir en ella la abstención puramente pasiva de la activa.



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Según leo en un estudio de Universidad Complutense de MadridÒ, “el perfil clásico del abstencionista español está dentro de las siguientes coordenadas: se trata de un joven – en todo caso menor de 50 - con cierto nivel educativo y que es considerado un trabajador no manual (¿). Suele vivir en municipios de más de 400.000 habitantes y mantienen su condición de soltero”. Me pregunto cómo pueden saber tantos detalles, sobre todo esto último de soltero. La verdad es que las estadísticas como la lógica formal a veces te proporciona un buen arsenal de momentos cómicos.

También dice ese estudio que en las municipales la abstención se dispara porque los ciudadanos no consideran este tipo de elecciones importantes para la gobernabilidad del país y que en las generales es menor por este mismo motivo.

Este hecho, no deja de ser cierto, pero que esconde a mi entender el drama del actual sistema político y electoral español, porque muchas de las variables importantes de la vida del ciudadano se deciden en el nivel municipal, como la vivienda y el empleo, siendo actualmente el papel representado por el Estado menor ante los grandes intereses internacionales.

A la globalización, sus problemas y sus beneficios, hay que tratarla a pie de municipio y comarca. Este es nuestro territorio, nuestro bastión inexpugnable si hay una buena política local. Esta es nuestra Sierra Morena, estas son nuestras calles donde la gran bestia no puede moverse bien y peca de poca flexibilidad. Estos son los territorios donde la globalización tiene que tratar y hablar en la medida del hombre, de cara a cara, mirando de frente a los poderes locales, y no a un Estado que está construido sobre unos partidos que por su configuración interna, como los robots, como cualquier ser vivo, tienen la premisa básica de su supervivencia.

La corrupción no viene de las personas. La corrupción viene de los sistemas corruptos, de los sistemas que por su organización llevan al mal funcionamiento. No son corruptos los hombres, son corruptos los sistemas que los corrompen. Hay mucha razón en la frase “el poder corrompe”, es decir, es el sistema el que corrompe a los hombres, por lo que para luchar contra la corrupción hay que luchar contra el sistema.

Hay un punto de equilibrio entre la política municipal y la estatal, hay una manera de profundizar en la democracia y hacer que el poder, el sistema, no corrompa a los hombres no corruptos. Y para los que están ya corruptos por las prácticas de otros sistemas arcaicos democráticos, estos nuevos mecanismos les causarán malestar, perder el paso en algún baile de salón o cantar por peteneras.

No hay necesidad de separar en el tiempo las elecciones municipales, autonómicas y estatales, provocando en el ciudadano un mareo considerable y una falta de coherencia espacial y temporal digna de un Yelstin en mejores tiempos.

Qué bueno sería que en unas elecciones únicas se eligiera al alcalde y al representante de la comarca o distrito electoral que va a sentarse en el Congreso a representarnos a nosotros (y no a representar a un partido político¡). Incluso se podría votar al presidente de la República. Tres votos, tres papeletas. Coherencia espacial y temporal. Cada cuatro años y de forma simultánea en toda España con una campaña electoral reducida dada la inutilidad y el hartazgo que, presumiblemente provocan.

Pienso sinceramente que si la campaña se redujera a tres o cuatro días, a dos o tres debates en televisión, que en el fondo es lo más importante de las campañas, la televisión (por eso montar esos circos llamados mítines con sonrientes representantes de todas las etnias (mayorías y minorías) detrás del candidato de turno). No hay nada más penoso que asistir a un mitin en directo y en medio de un discurso asistir a la transmutación del candidato (con cambio de discurso y todo) porque está saliendo en el telediario, mientras se asiste, de regalo, a la erección de miles de banderitas ondulantes.

La provincia de Cádiz, con el 43.71% ha sido la segunda provincia de España en índice de abstención, sólo superada por Barcelona con un 48.81%, en un contexto nacional del 36.19% y regional andaluz del 38.45%. Pero es que si nos centramos en las principales ciudades de la provincia, la no participación alcanza niveles aún más altos. Chiclana y su gran desarrollo económico, con un 56.39%; Algeciras, 55.82%; San Fernando, 53.55%; Puerto de Santa María, 52.99%; Jerez, 42.65% y finalmente Cádiz, con un 48.43%, retratan una situación de alejamiento de la política municipal generalizado.

Dentro de esa abstención habrá de todo. Yo digo mi motivo: el intento de poner de manifiesto el mal funcionamiento de esta organización democrática, que por su organización y por su intención en sus orígenes, no es democrática, porque no hay auténtica separación de poderes y no hay representación de la sociedad civil como habría si en Madrid se sentaran los representantes de las comarcas.

Y por último, mi solidaridad y la del MCRC con los 6 detenidos en la jornada de ayer en Cádiz por pedir la abstención mediante una representación teatral. Además, me consta por fuentes directas que van a estar bien defendidos. Que yo sepa, lo que es delito es pedir el voto para un partido político, no por pedir la abstención. Es una incongruencia que en la jornada de ayer todos los políticos y cualquier hijo de vecino, toda radio, todo periódico, pueda hacer apología de la votación en este sistema corrupción y no se pueda pedir la abstención. Este es otro de los verdaderos rostros de esta pseudo-democracia.

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